ENTRE HERIDAS Y ESPERANZAS
Mientras Gerardo Zamora y los suyos en sus respectivas madrigueras se lamen las heridas producidas por las esquirlas expelidas tras el estallido del arsenal de corrupción municipal, nuevos vientos están dispersando la polvareda maloliente levantada por la “Gestión Julio Alegre”, tan publicitada en afiches, volantes, gigantografias, murales, camiones, maquinas viales municipales, calcomanías, innumerables publicaciones gráficas, colectivos, remeras baratas y nomencladores callejeros.
Aparentemente -después del escándalo de “la mega estafa” municipal y de conocida la punta de témpano o la punta del gran ovillo de la corrupción provincial- el oxigeno vivificante de la decencia ha comenzado a circular en la superficie. Este saludable fenómeno puede verificarse en algunas aspiraciones que se mas temprano que tarde se traducirán en candidaturas a la intendencia capitalina.
De varias fuentes dignas de crédito se conoce que hasta el momento se han realizado reuniones tan importantes como cordiales donde el consenso ha sido el protagonista principal.
Figuras de la talla de Ramiro López Bustos, Vicente Lo Bruno; Marcelo Lugones, por citar a las mas relevantes, han estado intercambiando criterios y bocentando alguna suerte de ingeniería política de cara al 2010. Los operadores políticos que hicieron posibles estos encuentros, coinciden en señalar que el clima fue de total distensión y generosidad. “Se habló de todo y sin tapujos pero en un ambiente de gran armonía y respeto” -confesó uno de los operadores. Otro de ellos señaló que muy pronto suscribirán un núcleo de coincidencias básicas y que cada uno de los sectores que representan formará su equipo de trabajo para elaborar propuestas que mas tarde se cotejarán para llegar a elaborar un programa de gobierno que se comprometerá a ejecutar sea quien fuere que llegue al gobierno municipal. “Este compromiso –dijeron- será asumido de cara a la ciudadanía en un acto público”.
Esta trascendental decisión -arriesgaríamos de decir inédita- habla a las claras que para este grupo importa mas un programa de gestión que el hombre que vaya a ejecutarlo. De hecho en los cónclaves no se habló de postulaciones ni de posicionamientos pero si de encolumnarse detrás del que –llegado el momento- aparezca favorito en las encuestas y en la consideración popular.
“Parte el alma reconocerlo –dijo uno de los dirigentes- pero la ciudad es un caos por donde se la mire. El trabajo a realizar es muy complejo; tanto que sería necio que cualquiera de nosotros se creyera autosuficiente y descartara el aporte de los otros y el concurso de todos los sectores de la ciudadanía.”.
Dentro de este orden de cosas y respecto de sondeos de opinión, esta semana se pudo conocer por trascendidos, acerca de un trabajo de medición realizado por especialistas de la UNSE en el que Marcelo Lugones aparece con gran ventaja sobre los posibles representantes (impresentables) que lanzaría el oficialismo. Uno de los ítem del trabajo aludido pondría de manifiesto cuanto de salpicados están por el escándalo Alegre los nombres de quienes serían apadrinados por el zamorismo.
Un detalle, para nada menor, que los analistas se esmeran en destacar, es aquel que muestra que Lugones ha experimentado un paulatino ascenso en las preferencias luego que trascendiera su alejamiento de José Zavalía. Los mismos observadores señalan que esta tendencia se acentuará sensiblemente si en los próximos días se confirma esta desvinculación. No son pocos los representantes de distintos sectores sociales, gremiales y políticos de la ciudad que le habrían ofrecido a Lugones su apoyo total (y en muchos casos, incondicional) solo si este dirigente demuestra palmariamente su autonomía de vuelo.
Los días por venir y las acciones de hombres y mujeres involucrados en este proceso irán puliendo aristas y sacando a la superficie nuevos elementos. Sería muy saludable que también en esta situación -que nos compete a todos en tanto vecinos y electores- ocupe su lugar la ciudadanía protagonista principal del destino institucional de la ciudad.-
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